The Last Oath es el momento antes de la caída. En la historia de The Fallen Crown, un hombre ya eligió su camino y está dispuesto a defenderlo a cualquier precio. Nox Varek resume el tema en dos palabras: elección y convicción. La confianza, la ambición y la esperanza siguen vivas aquí, y eso es exactamente lo que hace peligrosa a la canción.
La canción empieza con el recuerdo de un reino que se deshace en polvo. Su narrador lo ha perdido casi todo, carga con sus muertos y no piensa rendirse, le digan lo que le digan. En los estribillos toma posición: un último juramento de seguir fiel a sí mismo en lugar de convertirse en quien los demás querían, y de resistir en la oscuridad mientras dure la lucha, solo si hace falta.
La segunda estrofa habla de traición y de precio: aliados que lo abandonan, hasta los más fuertes cayendo, lecciones que le costaron caro. Encuentra una razón para seguir que, según insiste, no tiene que ver con el poder ni con la gloria, sino con la gente que se perdió. El puente es una negativa a tener miedo o a retroceder, y la promesa de que su nombre perdurará aunque los propios dioses lo olviden. Al final puede perder todo lo que tiene, pero nunca el juramento que hizo.
El videoclip de Nox Varek añade la otra mitad de la historia. Mientras la canción jura que no se trata de la corona, la cámara no deja de encontrarla: un punto dorado en el horizonte al principio, alzada sobre su cabeza al final. Detrás de él, las aldeas por las que pasa se borran de la página. Esa distancia entre lo que cree y lo que cuesta es la semilla de todo lo que sigue en The Fallen Crown.
“El protagonista todavía cree en el camino que eligió.”Nox Varek, sobre The Last Oath